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El pasado lunes la Federación de Gremios de Editores de España presentaba su informe anual sobre el estado de la lectura en nuestro país. Cifras que, un año más, invitan al pesimismo y que nos hablan de un país en el que el 40% de sus habitantes no abrió ni siquiera un libro durante 2016 (y, sabiendo lo que nos gusta quedar bien en este tipo de encuestas en las que la audiencia ve masivamente los documentales de La 2, es probable que la cosa sea aún peor). Además se vuelve a constatar la defunción de más librerías (aún quedan 3.650 aldeas galas que resisten heroicamente el hostigamiento de los romanos).

Pero, por primera vez en unos cuantos de estos informes, encontramos tres datos que permiten a editores y escritores vislumbrar un rayo de esperanza. Por un lado ha aumentado el número de lectores frecuentes, un motivo más que suficiente para descorchar el cava aunque aquí también la prensa, tan ávida de dramatismo, ha visto la manera de formularlo de forma negativa, llegando incluso a escribir sobre una España lectora de dos velocidades, una brecha social que debe atenderse de forma urgente… como si el efecto fuese la propia causa.

Analicemos qué es eso de que cada vez hay más lectores que leen más (el retrato robot de ese súper lector es, en realidad, una súper lectora, de entre 30 y 55 años, con formación universitaria y que vive en una gran ciudad). ¿Cuánto es leer más? De los datos que han trascendido en los medios de la presentación del estudio de este año no se ha especificado, pero podemos deducir que se refiere al conjunto de lectores que otros años se agrupaba en torno a aquellos que leen ocho o más libros al año. ¿Y cuánto es “cada vez más”? Pues según cifras del mismo estudio, este grupo ha crecido un 11,2% en los últimos tres lustros.

El segundo dato que invita al optimismo es la eclosión de clubes de lectura. De momento no hay cifras pero, más allá de los números, debemos celebrar que la lectura vuelva a ser un acto social y compartido. Nunca ha dejado de serlo (cualquier editor os podrá decir que la mejor publicidad es la prescripción directa de ese amigo que te dice: «es buenísimo, tienes que leértelo») pero el hecho de que nos conectamos cada vez más a través de las redes sociales ha potenciado ese compartir de forma exponencial. Sigamos, pues, brindando por la puesta en marcha de esos clubes de lectura y por su más que seguro éxito a corto y medio plazo.

La tercera parte que debe invitarnos a mirar hacia delante con ilusión es un reto en toda regla. En la nota de prensa se incluye en un párrafo que lo explica tan bien que no merece ningún comentario, así que copio y pego:

    «Internet ha transformado los modelos de negocio y de gestión para muchas empresas: Editar un libro o generar un contenido es cada vez más factible para cualquier persona gracias a la tecnología y a la posibilidad de subcontratar cualquier servicio o proceso industrial y comercial. Esta situación ha llevado a un importante crecimiento de la autoedición y a la fragmentación y diversificación de la oferta entre una multitud de agentes editores. Los nuevos modelos también están obligando a la adaptación de las librerías, unos establecimientos de la cadena del libro que ha sufrido de manera importante durante la crisis».

Se ha democratizado el acceso a la publicación. La imagen del escritor se diluye y se universaliza. Donde antes teníamos a un experto con un conocimiento inalcanzable (o al menos supuestamente inalcanzable) para la mayoría, hoy tenemos a miles de entusiastas que ponen lo mejor de ellos mismos para que otros lean lo que les pasa por la cabeza y por el corazón y el resto de sus vísceras. Casos que hace cinco años eran imposibles (como que un absoluto desconocido, sin un apoyo mediático brutal y con muy poquito más que una ilusión descomunal, consiga vender más de diez mil ejemplares de su libro) empiezan a darse con cierta frecuencia y a invitarnos a pensar que, debajo de esas casualidades, hay una tendencia.

Las editoriales lo han detectado ya y por eso se han puesto las pilas para rastrear esos nichos de talento y para, con la ayuda de sus estructuras, potenciar la irrupción de este tipo de fenómenos contribuyendo a crear esa industria que todos los que tenemos que ver con ella queremos que sea verdaderamente.

«Things can only get better» [las cosas solo pueden ir a mejor] decía la canción y no hay mejor combustible para el optimismo que los brotes verdes y los datos que aportan luz. Que estas buenas noticias sirvan para que sigamos leyendo, sigamos escribiendo y sigamos editando/publicando. Y, si queréis compañía para este apasionante viaje, tenéis al equipo de Escritor.com (mentores, profesionales editoriales…) dispuesto a embarcarse para ayudaros a llegar al mejor puerto. Porque la certeza de que lo que ha de venir será mejor sólo puede surgir de nuestro trabajo y nuestro mejor ánimo. Las cosas sólo pueden ir a mejor, sin duda…

 

2 Comments

  1. Tania dice:

    tanta parrafada para que al final ya veras que os vais a dedicar a cobrar a los pobres escritores como ya se hace desde hace años y ninguno sale bien parado porque ya se zabe que no son captaciones de autores sino captaciones de clientes como he leído hace poco escrito en este blog de un periodista https://davidlaguillo.com/2016/07/05/espurios-modelos-negocio-editorial/

  2. Jose Antonio Menor dice:

    Hola Tania. Nada más lejos de nuestro objetivo que esos “espurios modelos” de los que habla David Laguillo en su blog. Estamos de acuerdo en que han florecido todo tipo de personajes, por llamarlos de alguna forma, que al amparo de la ilusión de esos futuros autores han encontrado formas nada lícitas para enriquecerse. Nuestra idea pasa por un modelo en el que quienes participen dentro de nuestra plataforma aporten realmente valor al libro y que su contribución sirva para sacar lo mejor del escritor y hacer el mejor libro posible, explorando las vías de publicación más óptimas según cada caso. Desde luego no sólo no creemos en esas supuestas editoriales que se dedican a “coeditar”, cuando lo único que hacen es cobrar por imprimir y hacer lo mínimo, sino que en la medida de lo posible venimos a combatirlas, tratando de ayudar a que muchos de sus potenciales clientes no caigan en sus redes. Síguenos en esta aventura y verás que nuestra propuesta está por encima de la palabrería, porque lo que ofrecemos son hechos. Un saludo y gracias por tu comentario.

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